Prevenir la contaminación se trata principalmente de controlar fugas y proteger la zona de frenado. Comience inspeccionando las juntas de la caja de cambios cercanas, los conductos hidráulicos, las juntas de los propulsores y los puntos de lubricación. Incluso las fugas pequeñas pueden migrar a las superficies de fricción con el tiempo, reduciendo drásticamente la fricción y causando frenado impredecible. Utilice las cantidades correctas de grasa y evite la sobrelubricación de pasadores/bujes. Cuando sea posible, aplique grasa de manera que no pueda salpicar a las superficies de frenado durante la rotación.
En entornos difíciles, considere cubiertas o escudos protectores para reducir salpicaduras, polvo y entrada de agua. Para aplicaciones marinas o portuarias, el control de la corrosión también importa—la oxidación puede atrapar contaminantes y acelerar el desgaste.
Si ocurre contaminación, la opción más segura suele ser el reemplazo. Limpiar rara vez restaura un rendimiento de fricción constante, y los disolventes pueden dejar residuos o dañar la adhesión. Después de reemplazar las superficies, identifique y corrija la causa raíz (reemplazo de sellos, ruta de manguera, bandejas de goteo, prácticas de mantenimiento). Para sistemas críticos para la seguridad, trate cualquier freno contaminado como comprometido hasta ser verificado por inspección y pruebas funcionales.




