Las bajas temperaturas afectan la viscosidad de los fluidos hidráulicos, la elasticidad de las juntas y la velocidad de respuesta de los actuadores. En aplicaciones exteriores, la humedad puede congelarse y causar atascos o liberaciones retrasadas. La selección debe comenzar con la temperatura ambiente más baja esperada, no con el promedio. Elija un diseño de actuador/freno clasificado para ese rango de temperatura, y utilice fluidos hidráulicos o lubricantes adecuados para bajas temperaturas.
La protección contra la corrosión también es esencial en exteriores. Utilice recubrimientos adecuados para exposición a UV y condiciones climáticas, cajas selladas cuando sea posible, y fijaciones de acero inoxidable o tratadas. Para sitios costeros, añada protección de grado marino para prevenir daños por sal.
Funcionalmente, verifique que el freno pueda liberarse completamente a baja temperatura (fuerza del actuador suficiente) y que los juegos sean correctos—la contracción térmica puede cambiar los espacios de aire. Para levantamientos críticos en seguridad, siempre utilice diseños a prueba de fallos y confirme el tiempo de enganche de emergencia. Incorpore calentadores o envolventes donde sea necesario, especialmente para unidades de potencia hidráulica o armarios de control. Finalmente, planifique inspecciones invernales más frecuentes para detectar acumulación de hielo, fugas en las juntas y protección deteriorada de los cables.



