Las grietas en una rueda o disco de freno deben tratarse como un problema de seguridad de alta prioridad, especialmente en mecanismos de izado. Las grietas pueden propagarse bajo ciclos térmicos y estrés mecánico, y en los peores casos pueden conducir a una falla repentina, pérdida de la integridad de la superficie de frenado o vibraciones severas. Para grúas aéreas y de pórtico, la práctica más segura es detener la operación y evaluar inmediatamente.
Si el reemplazo es obligatorio depende del tipo, profundidad y ubicación de la grieta, pero muchos OEM y programas de seguridad requieren el reemplazo una vez que se detecta la grieta, especialmente si está relacionada con calor (verificación térmica) o se extiende hacia secciones críticas. Incluso grietas pequeñas pueden indicar sobrecalentamiento crónico o arrastre que continuará dañando las piezas nuevas si no se corrige.
No “lijes y sigas” a menos que el OEM permita explícitamente y proporcione límites. Corrige la causa raíz (arrastre, tamaño insuficiente, material de revestimiento inadecuado, sincronización de control) antes de volver a poner en servicio. Para grúas críticas para la seguridad, las políticas conservadoras de reemplazo reducen el riesgo y el tiempo de inactividad.


