Por lo general, no. Los frenos de elevación enfrentan riesgos impulsados por la gravedad y deben prevenir la caída de la carga, por lo que sus requisitos de seguridad suelen ser más estrictos. Los frenos de viaje (trolley o viaje de puente) controlan principalmente el movimiento horizontal, la inercia y la precisión de posicionamiento; sus consecuencias en caso de fallo aún pueden ser graves, pero la física es diferente. Como resultado, el dimensionamiento de los frenos de viaje suele centrarse más en la distancia de parada, la comodidad en la desaceleración, la adherencia rueda/vía y el ciclo de trabajo, en lugar del par de retención estático puro contra la gravedad.
Dicho esto, los frenos de viaje en grúas de pórtico exteriores pueden volverse críticos para la seguridad bajo cargas de viento o vías inclinadas. En esos casos, pueden aplicarse requisitos adicionales de retención, y a menudo se exige un dispositivo de sujeción contra tormentas separado (abrazadera de vía o freno de tormenta).
Para elegir correctamente, define el peor escenario de viaje: velocidad máxima, carga máxima (incluyendo la masa de la grúa), pendiente de la vía, fuerza del viento y expectativas de parada de emergencia. Luego verifica que el freno pueda soportar tanto el par como la carga térmica en las paradas previstas por hora. Siempre alinearse con el diseño del fabricante de la grúa y las normas locales.


