En el contexto de frenos industriales, Marítimo y Offshore describe un entorno de aplicación caracterizado por ataques corrosivos extremos y persistentes, alta humedad, exposición directa al agua de mar, grandes fluctuaciones de temperatura y, a menudo, la presencia de atmósferas peligrosas o explosivas. Un freno especificado para servicio Marítimo y Offshore no es un freno estándar; es una pieza de equipo altamente especializada donde la fiabilidad a largo plazo y la seguridad en estas condiciones son los principales impulsores de diseño.
Las adaptaciones e características de ingeniería clave requeridas para que un freno esté certificado para uso Marítimo y Offshore incluyen:
- Resistencia extrema a la corrosión: Este es el requisito más fundamental. Se logra mediante una estrategia de defensa multicapa:
- Selección de Materiales: Amplio uso de materiales resistentes a la corrosión, como acero inoxidable, para todos los componentes críticos, incluyendo pasadores, tornillería, articulaciones y pistones. El bronce también se utiliza para ciertos componentes.
- Recubrimientos Avanzados: Aplicación de sistemas de pintura marina especializados, multicapa (a menudo a base de resina epoxi y certificados conforme a normas como ISO 12944 C5-M) en todas las piezas de acero fundido y fabricado. Esto proporciona una barrera duradera contra la salinidad del agua y la corrosión atmosférica.
- Acabado/Recubrimiento de componentes: Los componentes internos y externos críticos suelen estar especialmente recubiertos (p. ej., con aleaciones de zinc-níquel o cromo) para una capa adicional de protección.
- Alta Protección contra Ingresos (Clasificación IP): Los componentes eléctricos y mecánicos del freno deben estar completamente sellados contra la entrada de agua y polvo. Esto se designa con una clasificación IP alta, típicamente IP66 o IP67. El recinto para la bobina electromagnética, el propulsor o la caja de terminales está diseñado para ser completamente hermético, incluso frente a chorros potentes de agua o inmersión temporal.
- Certificación a prueba de explosiones: Muchas aplicaciones offshore, particularmente en plataformas petrolíferas, FPSO (Unidades Flotantes de Producción, Almacenamiento y Descarga) y buques-tanque, se clasifican como lugares peligrosos debido a la presencia de gases inflamables. En estos casos, el freno también debe estar certificado como Explosion-Proof según normas internacionales como ATEX y IECEx.
- Certificación Marina por Terceros: Para sistemas críticos, el freno y su rendimiento deben ser aprobados por una sociedad de clasificación marina reconocida. Esto implica una revisión de diseño rigurosa, trazabilidad de materiales y pruebas presenciadas conforme a los estándares de organismos como DNV (Det Norske Veritas), ABS (American Bureau of Shipping)o Lloyd’s RegisterEsta es la prueba definitiva de la adecuación del freno para la aplicación.
Estos frenos son esenciales para el funcionamiento seguro de una amplia gama de equipos en este sector, incluidos cabrestantes de manejo de anclas, cabrestantes de amarre, grúas offshore, drawworks, tensores de tubería y cable y pour botalón. La falla en este entorno no es una opción, por lo que cada componente se diseña con los factores de seguridad y durabilidad más altos.