El "fallo" del freno industrial suele ser una cadena de problemas en lugar de un defecto único. Las causas raíz comunes incluyen: desgaste de las pastillas de fricción más allá de los límites, contaminación por aceite/grasa que reduce la fricción, espacio de aire o separación de zapatas incorrecto, resortes débiles o rotos, discos/bandas desalineados y sobrecalentamiento por ciclo de trabajo excesivo o arrastre.
Los problemas de accionamiento también son frecuentes: baja presión hidráulica, inestabilidad en el suministro de aire, válvulas obstruidas, bajo voltaje eléctrico, configuraciones incorrectas del rectificador o fuente de alimentación, o un motor de empuje defectuoso. Los factores ambientales—corrosión, polvo abrasivo, entrada de agua—aceleran el desgaste y causan atascos o movimientos irregulares.
La mejor prevención es una rutina de inspección disciplinada más una selección correcta. Asegúrese de que el freno tenga el tamaño adecuado para la carga de torque y térmica, utilice materiales de fricción compatibles y mantenga los mecanismos de liberación dentro de las especificaciones. Finalmente, trate las piezas de repuesto del freno como componentes de seguridad: las pastillas o resortes que no coincidan pueden cambiar el torque y la respuesta, creando un rendimiento impredecible y aumentando el riesgo durante eventos de emergencia.



