El arrastre de frenos ocurre cuando el freno no se libera completamente, causando fricción continua durante la operación. Los signos incluyen: calor anormal en la carcasa del freno, olor a quemado, reducción de la eficiencia del motor, consumo inesperado de energía, desgaste rápido del forro, decoloración de discos/barriles y, a veces, sonidos de chirrido o roce. En casos severos, el arrastre conduce a la pérdida de potencia de frenado y a la pérdida de par de retención debido al sobrecalentamiento.
Las causas comunes son un espacio de aire/holgura incorrecta, pivotes atascados, desalineación, resortes de retorno débiles, sellos contaminados o hinchados (sistemas hidráulicos), presión de liberación baja o inestable, o una alimentación eléctrica incorrecta para la liberación electromagnética.
Las soluciones comienzan con el bloqueo de seguridad, luego la inspección y medición: verificar los espacios libres, comprobar el recorrido del actuador y la presión/voltaje de liberación, lubricar o reemplazar los pasadores/bushings atascados, corregir la alineación y reemplazar los forros contaminados. También confirme que el tamaño del freno sea adecuado para el ciclo de trabajo—algunos sistemas “arrastran” porque se sobrecalientan por paradas frecuentes y componentes en expansión. Después de cualquier trabajo correctivo, se debe realizar una prueba funcional controlada.



