Una clasificación IP (Protección contra Ingresos) describe qué tan bien una carcasa protege las partes internas de sólidos (polvo) y líquidos (agua). Se expresa con dos dígitos: el primero se refiere a sólidos (0–6), el segundo a líquidos (0–9K). Por ejemplo, IP65 significa hermético al polvo (6) y protegido contra chorros de agua (5).
Para frenos industriales, la clasificación IP es especialmente relevante para componentes eléctricos como propulsores, bobinas, interruptores de límite, sensores y cajas de alimentación. En minas polvorientas o plantas de cemento, una mayor protección contra sólidos reduce fallos por ingreso de abrasivos. En puertos y sitios al aire libre, la resistencia al agua y a la niebla salina previene fallos eléctricos y corrosión.
Sin embargo, la clasificación IP no garantiza resistencia química, resistencia a la corrosión o idoneidad para inmersión a menos que se especifique (por ejemplo, IP67). Además, las superficies de fricción mecánica del freno generalmente no están encerradas de la misma manera. Utilice la clasificación IP como parte de una especificación ambiental más amplia que incluya rango de temperatura, protección contra la corrosión y prácticas de limpieza. La correcta elección de glands de cable y la instalación son fundamentales: una carcasa con clasificación IP puede fallar si la entrada del cable no está bien sellada.



