Una tensión inestable en la bobina del freno puede generar una cascada de problemas. Si la tensión disminuye, un freno electromagnético puede no liberar completamente, causando arrastre, acumulación de calor y desgaste rápido del revestimiento. Si la tensión aumenta o es continuamente demasiado alta, la bobina puede sobrecalentarse, degradar el aislamiento y, eventualmente, quemarse. La fluctuación también puede causar vibraciones—activación y liberación rápidas y parciales—lo que acelera el desgaste mecánico y produce un par de frenado inconsistente.
En grúas con VFD, la inestabilidad de tensión puede deberse a errores en el cableado, diseño inadecuado de la alimentación de control, malas condiciones del contactor/relé o largas distancias en los cables que provocan caída de tensión. Los síntomas incluyen zumbido, liberación retrasada, carcasas de freno calientes y aumento en la corriente del motor. La mejor práctica es medir la tensión en los terminales del freno durante la operación (no solo en el panel), verificar el tamaño del rectificador y asegurar una correcta conexión a tierra y supresión de sobretensiones. Una tensión estable en la bobina no es un “detalle eléctrico”—afecta directamente la seguridad y disponibilidad del freno de la grúa.


