Un propulsor electrohidráulico es un actuador autónomo que convierte la energía eléctrica en movimiento lineal mediante una pequeña bomba accionada por motor y un cilindro hidráulico. En muchos sistemas de freno industriales—especialmente frenos de tambor electrohidráulicos—el propulsor proporciona la fuerza necesaria para liberar (o accionar) el freno contra la presión de los resortes. Cuando se energiza, el propulsor se extiende o retrae para mover el mecanismo del freno; cuando se elimina la energía, los resortes devuelven el freno a su estado predeterminado aplicado, proporcionando un comportamiento a prueba de fallos.
Los propulsores son valorados por su fiabilidad, fuerza de salida fuerte y adecuación para entornos adversos. Simplifican la instalación al requerir solo una conexión eléctrica en lugar de una unidad de potencia hidráulica externa.
Al seleccionar un propulsor, considere el recorrido, la fuerza de empuje, el ciclo de trabajo, la temperatura ambiente, la protección del recinto (clasificación IP) y—donde sea necesario—la certificación a prueba de explosiones. Problemas comunes como respuesta lenta o recorrido insuficiente a menudo se deben a un tamaño incorrecto, una estabilidad pobre en la fuente de alimentación o fluido interno contaminado.



