La pérdida de frenado ocurre cuando el calor reduce el coeficiente de fricción efectivo, lo que lleva a distancias de parada más largas o menor capacidad de retención. Para prevenir el sobrecalentamiento en grúas aéreas y de pórtico, dimensione el freno para la capacidad térmica, no solo para el par. Considere la energía por parada, paradas por hora, temperatura ambiente y escenarios de parada de emergencia en el peor caso. Los frenos de disco suelen disipar bien el calor, mientras que los frenos de tambor de alta resistencia requieren un dimensionamiento y ventilación adecuados.
La estrategia operativa también importa. Utilice desaceleración controlada por VFD o frenado regenerativo para paradas rutinarias cuando sea posible, y reserve el freno mecánico para retener y emergencias. Asegúrese de que el freno libere completamente—el arrastre es una fuente oculta importante de calor. Mantenga los calces en las condiciones correctas, reemplace las fundas desgastadas a tiempo y mantenga las superficies de fricción libres de contaminación. Para aplicaciones de alta inercia o en pendientes, el frenado escalonado (en dos pasos) puede reducir el calor máximo y el impacto. El sobrecalentamiento suele ser un problema a nivel del sistema; resolverlo requiere una selección adecuada, ajuste correcto y control inteligente del tiempo.


