La potencia y velocidad del motor son puntos de partida útiles, pero debe traducirlos en par en la ubicación del freno. Primero calcule el par del motor a partir de la potencia y la velocidad, luego aplique la relación y eficiencia de la caja de engranajes para estimar el par en el tambor o eje donde se monta el freno. Para polipastos, también considere el par de carga y el reeving; el par del motor por sí solo puede no reflejar los requisitos reales de retención, especialmente durante el descenso.
A continuación, verifique el ciclo de trabajo y la energía de frenado. Un freno que cumple con los requisitos de par aún puede sobrecalentarse si debe detenerse con frecuencia o manejar paradas dinámicas de emergencia. Confirme las paradas permitidas por hora, la energía permisible por parada, los límites del material de fricción y las características de enfriamiento (disco vs tambor).
Finalmente, considere las restricciones de instalación: diámetro del eje, tamaño del disco/banda, interfaz de montaje y espacio disponible. Para sistemas VFD, la coordinación entre el frenado eléctrico y la activación del freno mecánico es crucial para evitar cargas de choque o deriva. El mejor método de selección es basado en la aplicación: proporcione carga, velocidad, inercia y clase de servicio, no solo los datos de la placa del motor.


