El chirrido de los frenos suele ser una vibración inducida por fricción. En los frenos de grúa, a menudo ocurre cuando los revestimientos están glaseados por el calor, contaminados o hechos de un material de fricción no bien ajustado a los frenos y al ciclo de trabajo. La desalineación, el hardware de montaje suelto, los pasadores/bujes desgastados y una holgura de aire excesiva pueden amplificar la vibración y convertir la fricción normal en un ruido audible. La condición de la superficie del disco también importa—los discos rayados o irregulares pueden provocar chirrido y acelerar el desgaste de las pastillas.
Para reducir el chirrido, comienza con lo básico: verifica un montaje ajustado, una alineación correcta y el espacio/holgura de aire especificados por el OEM. Inspecciona el material de fricción en busca de glaseado, grietas o contaminación por aceite y reemplaza si es necesario. Asegúrate de que la superficie de la rueda/disco de freno esté dentro de las especificaciones y no dañada por el calor. Evita “soluciones rápidas” como lubricar las superficies de fricción—esto reduce el par de frenado y crea un riesgo serio para la seguridad. Para ruidos persistentes, usa la graduación de forro OEM correcta y considera la resonancia del sistema (rigidez del montaje y vibración del tren de transmisión), lo cual puede requerir ajuste mecánico.


