Las pastillas de freno industriales suelen estar hechas de compuestos libres de asbesto diseñados para requisitos específicos de par, temperatura y desgaste. Las principales categorías son: orgánicos (NAO), semi-metálicos, y metálicos sinterizados. Las pastillas orgánicas tienden a ser más silenciosas y menos abrasivas, pero pueden desgastarse más rápido y soportar menos calor. Las pastillas semi-metálicas ofrecen una durabilidad fuerte, buena tolerancia al calor y fricción estable para uso intensivo. Las pastillas de metal sinterizado proporcionan la mayor resistencia a altas temperaturas y un rendimiento fuerte en condiciones adversas (húmedo, sucio, paradas de alta energía), pero pueden ser más abrasivas y costosas.
La selección del material debe coincidir con tu ciclo de trabajo y entorno. Una cabina de grúa con paradas frecuentes puede necesitar mayor capacidad térmica que una aplicación de mantenimiento estático. Los sistemas de minería y transportadores descendentes pueden priorizar la resistencia a la pérdida de rendimiento y la tolerancia a la contaminación.
Debido a que el material de fricción define directamente el par de freno y el comportamiento térmico, es fundamental usar formulaciones de pastillas aprobadas por el fabricante original (OEM). Los sustitutos pueden cambiar el coeficiente de fricción, acelerar el desgaste del disco tambor y reducir los márgenes de seguridad.



