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ATEX es una directiva de certificación de seguridad extremadamente importante. Deriva del término francés “ATmosphères EXplosibles,” y se refiere a la directiva de la Unión Europea que regula equipos y sistemas de protección destinados a su uso en atmósferas potencialmente explosivas.
Un freno industrial estándar puede convertirse en fuente de ignición durante su operación a través de los siguientes mecanismos:
Chispas eléctricas: Las chispas eléctricas pueden generarse en los terminales de bobinas electromagnéticas, interruptores o circuitos internos.
Chispas mecánicas: La fricción o impacto entre componentes en movimiento puede generar chispas.
Superficies de alta temperatura: La frenada prolongada o la operación a alta frecuencia pueden elevar la temperatura superficial del freno, potencialmente superando el punto de autoignición de gases explosivos o polvo circundante.
Por lo tanto, en áreas peligrosas que contienen gases, vapores, nieblas inflamables o polvo combustible—como plantas químicas, plataformas petrolíferas, minas, talleres de pintura y molinos de harina—se deben usar frenos a prueba de explosiones certificados ATEX.
Un freno certificado por ATEX está especialmente diseñado y rigurosamente probado para asegurar que no pueda servir como fuente de ignición. Las características clave incluyen:
Caja a prueba de llamas (‘Ex d’): Los componentes eléctricos capaces de generar chispas (por ejemplo, bobinas electromagnéticas) están completamente sellados dentro de una caja robusta. Incluso si ocurre una explosión interna, la caja soporta la presión y evita la propagación de llamas al entorno exterior.
Control de la Clase de Temperatura (‘T’): El diseño y la selección de materiales del freno aseguran que, incluso en las peores condiciones de funcionamiento, su temperatura superficial máxima se mantenga muy por debajo de su clasificación T certificada (por ejemplo, una clasificación T4 requiere que la temperatura superficial máxima no supere los 135°C), evitando así la ignición de materiales circundantes.
Protección contra ignición por polvo (Protección mediante caja, ‘Ex t’): Para entornos polvorientos, la caja cuenta con un alto grado de sellado contra polvo (clasificación IP) para evitar que el polvo combustible entre en el interior, además de controlar las temperaturas superficiales.